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Niño se come los mocos con salsa Valentina porque sus papás no le dan dinero

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Martín vive en el Estado de México y va a la escuela en cuarto de primaria, es morenito y se le marcan mucho sus huesos; aunque no está en el cuadro de honor ni en los primeros lugares es un niño que aprovecha sus estudios y cumple en todo lo que le es posible. A veces se queda dormido en el salón ya que sale de su casa sin desayunar, es muy frecuente verlo bostezar. Cuando llega la hora del recreo Martín se va siempre al mismo rincón y saca un sobrecito de salsa Valentina, de los amarillos.

 

Y allí empieza a sacarse sus mocos; no lleva ningún herramental, sus propios dedos le son suficientes; no le lleva más de cinco minutos sacarse todos sus mocos. Martín es un niño muy sociable pero esta es una actividad que sí tiene que practicar a solas porque a sus amigos les da asco.  

 

Además ellos nunca le comparten de su sandwich o de su torta, a pesar de que Martín siempre está dispuesto a compartir lo que traiga, moco verdoso o moco amarillo. En la experiencia de Martìn los mejores mocos para comer son los que están verdes y un poco duros; los muy duros se hacen chiquitos y no llenan y los muy aguados ya no se sienten como si fueran comida.

Martín sueña con trabajar un día en la NASA, si le ves la nariz sucia no es porque no se la quiera limpiar, es porque a veces le da hambre y no tiene qué comer. Deja un comentario y comparte. Estamos por realizar una colecta. Vamos a apoyar a Martín.

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