

Pigcasso recibe recompensas por pintar, pero según su cuidadora él mismo adora expresarse con la pintura. Se trata de un amimal bastante inteligente y sensible, de acuerdo con Joanne.
La pinturas de Pigcasso llegan a venderse en cientos y hasta miles de dólares y han sido expuestas en galerías en diferentes partes del mundo. Claro que a esto contribuye el hecho de que el dinero es destinado a fundaciones y que, evidentemente, es un puerco el que pinta y no un humano (aunque Joanne en ocasiones realiza «colaboraciones» con Pigcasso para terminar las pinturas).















RannevHam
be is manhattan